Marcopolo es una librería independiente de El Chaltén con una curaduría muy propia: naturaleza, viaje, oficios, arte y memoria. Pero no tenía una identidad que lo contara. Usaba ilustraciones sueltas y recursos genéricos, más cercanos al souvenir que a una librería curada, y cada punto de contacto funcionaba por separado.
Sus creadoras buscaban un cambio fuerte: una marca que les permitiera jugar en otras ligas, que hablara con quienes llegan a El Chaltén de viaje y que no perdiera el vínculo con la comunidad local.
Cada pieza del sistema responde a un atributo de la marca.
Selecciona con criterio: no vende cualquier cosa, arma un catálogo con identidad y sentido.
Promueve la inclusión visual y narrativa, cuidando que cada pieza sea disfrutable y fácil de usar.
Papel, objetos, imágenes, mapas y señalética: una librería que se vive con el cuerpo.
Lo patagónico y lo local: la geografía, la naturaleza, los senderos y la historia de El Chaltén.
Primero armamos el relato: «una librería que no solo guarda libros: traza caminos y cruza relatos». De ahí salió todo lo demás.
Combinamos el universo argentino-patagónico —estampillas, mapas, la Ruta 40, la fauna— con una estética sensible y accesible. Buscamos un logotipo que funcionara como sello editorial, para usar en libros, objetos y merch. Así llegamos a MARCOPOLO armado con bloques que suben y bajan, como un recorrido en el mapa.
El celeste viene del agua y los glaciares; el naranja, de la tierra. Los dos paisajes que rodean a El Chaltén, traducidos en dos colores saturados y de alto contraste que funcionan juntos o por separado.
Como complemento del isologo creamos tres íconos que remiten al espíritu aventurero y explorador de la librería.
Funcionan como identificador por sí solos, en las piezas más chicas o donde el logo no entra.
Las ilustraciones —fauna, flora y paisajes de El Chaltén, con trazos y estilos diversos— se volvieron el corazón de las piezas. Primero en láminas y afiches; después, en el papel de envolver, los stickers, la cartelería y todo lo que la librería entrega a quien la visita.
Hoy Marcopolo tiene un sistema casi completo: de la cenefa de la fachada al papel de envolver, los stickers y cada paquete que sale de la librería. Una identidad que puede seguir creciendo y que refleja lo que es: un lugar de cultura, viaje y experiencia patagónica.